1ª etapa del Aquelarre: La Convocatoria

Aquelarre

Ayer comenzamos a tratar el asunto de los Aquelarres: la reunión nocturna de brujos y brujas que es presidida por Satanás -generalmente presentado en forma de macho cabrío-. Estos Aquelarres constan de cuatro etapas. La primera etapa es La Convocatoria.

La asistencia a estos Aquelarres era del todo obligatoria para todos los brujos y brujas, ya que de no presentarse podían llegar a ser azotados y maltratados. Los Aquelarres (en Zugarramurdi) se celebraban tres veces a la semana: los lunes, los miércoles y los viernes, siempre después de las nueve de la noche. Cada bruja y brujo cuidaban de un sapo -en el caso de las brujas éstas le alimentaban incluso de su propio pecho- y era de esos sapos que cada bruja y brujo pudiesen obtener lo necesario para la convocatoria. Las brujas y brujos azotaban al sapo con una varilla hasta que conseguían que el sapo se hinchase. Cuando ya estaba bien hinchado, cada bruja y brujo apretaba al sapo con el pie contra el suelo hasta hacerle vomitar un agua hedionda que acabarían recogiendo y guardando muy cuidadosamente para poder untársela después.

Mientras se untaban lo que había vomitado el sapo recitaban la siguiente fórmula: “Señor, en tu nombre me unto; de aquí en adelante yo he ser una misma cosa contigo, yo he de ser demonio”, y era gracias a eso que podían salir volando por ventanas, agujeros o grietas abiertas por el demonio. Se dice que las brujas que llegan volando normalmente llevan el sapo en el lado izquierdo, aunque a veces van andando siguiendo los pasos del sapo.

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