A Haunting: Poseída (“¡No necesitamos ninguna ayuda!”)

A haunting

Mary fue en busca del teléfono. De nuevo llamó a Jeff. Lo único que podía hacer era llorar mientras intentaba entre balbuceos explicar todo lo que le estaba ocurriendo. Pero el teléfono volvió a dar interferencias. Los ojos de Mary se abrieron de golpe. Su gesto ya no era de dolor, sino de pura ira. Un gruñido dio la primera advertencia a Jeff: “¡No necesitamos ninguna ayuda!” Colgó.

Karen estaba arreglando el jardín de su casa cuando Mary llegaba en su coche. Karen no esperaba encontrarse con una Mary llena de moratones, arañazos, despeinada y completamente aterrorizada. Karen la invitó a entrar pero Mary dijo que mejor se quedaban en la calle, que sólo necesitaba hablar con alguien. Ambas se abrazaron muy fuerte. Mary lloraba. En su cabeza se imaginaba atacando violentamente a Karen. No sabía si esas imágenes eran reales o no. El hijo de Karen abrió la puerta y fue su voz la que hizo volver en razón a Mary. Karen volvió a invitarle a pasar, pero Mary dijo que no podía quedarse, cogió su coche y se volvió a marchar.

El hijo de Karen se acercó a su madre y le dijo: “Mamá, hay un hombre en mi habitación”. Karen no necesitó atar demasiados cabos para saber lo que estaba pasando. El mismo ente que estaba atormentando a Mary quería avisar a Karen de que no se metiese donde nadie le estaba llamando. El ente ya se había manifestado junto a su hijo y había dejado claro que no tendría problema alguno en engrosar su lista de atormentados.

Más información – A Haunting: Poseída (fuego)

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