Astromancia: madre de la Astronomía y la Astrología (I)

Astronomia

Hoy con menos sol -que ya tocaba- nos vamos acercando al final de agosto y por ende al fin de las mancias. En el caso de hoy, más que conocer en qué consistía un cierto tipo de mancia, lo que vamos es a ver cómo el paso del tiempo consiguió que esta mancia fuese evolucionando en dos de las disciplinas muy conocidas.

La astromancia, del latín, astrum, consiste en el arte predictivo basado en la observación de los astros. Cualquier cosa que tuviésemos a nuestro alrededor podría estar marcándonos una pauta que, al saber interpretarla, nuestro presente y futuro seguramente acabaría por no resultar tan complicado. Y si la tierra es enorme, con todas esas personas, animales, plantas, todos con patrones de movimiento, imaginad el cielo. Un infinito lleno de estrellas en el que poder encontrar quizás todas las respuestas que necesitábamos.

El origen histórico de la astromancia comenzaba en Babilonia, logrando extenderse hacia Egipto, Grecia, India y Persia. Fueron los caldeos los que consiguieron sistematizar la observación astral. Pero la astromancia continuó su evolución hasta el punto que de ella saldrían dos disciplinas: la astronomía y la astrología. Aunque ambas disciplinas consistían en el estudio de los astros, acababan siendo los objetivos de cada disciplina en donde aparecían las diferencias.

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