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Bendecir: bendiciones para el hogar, oraciones y rituales (I)

Carb%C3%B3n 4 Bendecir: bendiciones para el hogar, oraciones y rituales (I) 

La palabra “bendecir” procede del latín y significa: “bien-decir”. Bien decir representa el deseo de prosperidad y paz para uno mismo y para los demás.

Muchas personas creen que las bendiciones sólo están permitidas a los religiosos pero, todos los cultos permiten que mediante oraciones y rituales se invoque el poder divino para proteger a nuestra casa, hogar y familia de las fuerzas del mal.

Una bendición procura unión, armonía y paz a quienes se cobijan bajo su amparo. Sea pródigo en bendiciones, las mismas volverán a usted y la colmarán de paz y armonía.

Bendecir una casa nueva: al estrenar una casa, siempre debemos bendecirla para que la paz, la prosperidad, la felicidad y la abundancia nos acompañen o por lo menos nos sirva para atenuar las malas vibraciones, en el caso de que las hubiese.

Este ritual, uno entre varios, es uno de los más efectivos.

Se ingresa a la vivienda y se colocan platos vacíos en todas las habitaciones, manteniendo las ventanas cerradas.

Se prepara un puñado de carbones pequeños y se encienden en un recipiente apropiado, a estos carbones una vez encendidos se les agrega incienso, preferentemente lavanda, en polvo.

Con nuestra preparación ya lista se recorre la casa y se vierte una cucharada de la preparación en cada plato vacío. Una vez hecho esto se vuelve a recorrer toda la casa desde la puerta de entrada y abriendo las ventanas se recita:

“Oh! Padre, Dios omnipotente,

Humildemente te pedimos

Bendigas nuestra casa

Y te dignes a santificarla,

Así como te fue dado bendecir las moradas

De Abraham y Jacob y los

Protegiste con tus ángeles guardianes,

Protege la nuestra de todo mal,

Bríndanos abundancia y dicha,

Por nuestro Señor. Amén”

 

Realizado este ritual esperamos un momento para que el lugar se impregne del incienso y que nuestra energía positiva logre vencer las malas vibraciones y procedemos a cerrar las ventanas y a apagar los carbones con una solución de agua destilada.

Para este ritual, como en la ceremonia anterior, comenzamos con el primer plato, el de la entrada y mojando el dedo anular de la mano izquierda, el dedo del corazón, procedemos a apagar los carbones recitando hasta que los mismos se apaguen por completo:

 

“Yo te pido Dios todopoderoso,

Que purifiques mi hogar de toda

Influencia maléfica,

Que tus ángeles guardianes

Guarden los seres que la habiten,

Que no dejes entrar en ella

Los ángeles maléficos,

Padre todopoderoso, a ti te suplico.

Amén”


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