Botanomancia: el futuro a través de las plantas

Árboles bosque

Aquí estamos de vuelta con más mancias, hoy de nuevo con una de las sencillas, quizás de las que más lo sean. El último día estuvimos viendo como funcionaba la axinomancia, cuyo único objeto imprescindible era un hacha de leñador. Hoy lo simplificamos todo mucho más, limitándonos a las hojas de los árboles con la botanomancia.

La botanomancia hacía uso de las hojas de algunos árboles y plantas en sus diferentes métodos, aunque los más frecuentes eran los que consistían en el uso de hojas de árboles. Uno de estos métodos consistía en coger 96 hojas de un mismo árbol. En cada hoja se debía escribir una letra del alfabeto hasta completar las 96 hojas, formando pues cuatro alfabetos completos. Una vez escritas las 96 hojas éstas se debían lanzar al aire y, mientras caían, se recogerían sólo 12 hojas. Serían esas 12 letras escritas en las hojas las que sirviesen para interpretar la respuesta.

El segundo método sí que requería de dos hojas específicas: las del tamarindo o las del brezo. Se debían tomar 24 hojas -o del tamarindo o del brezo- y en ellas escribir una letra del alfabeto hasta tenerlo completo. Antes de arrojar las hojas al aire se debía formular una pregunta. Entonces, al lanzar las hojas, esta vez se recogerían las que cayesen directamente al suelo, descartando las que hubiesen sido arrastradas por el viento. Esas letras que cayeron al suelo sin ser arrastradas serían las que servirían para obtener la respuesta a la preguntan formulada.

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