Coscinomancia: una antigua mancia de andar por casa

Criba cedazo

¿Para qué íbamos a andar quemando cabezas de pobres burritos sin culpa (kefalonomancia) o intentando descifrar el significado de las quebraduras que el fuego producía en los huesos de un animal (osteomancia) cuando con una criba y unas tijeras ya tenías todo el trabajo hecho? Siempre digo que si de algo íbamos sobrados en la historia era de mancias, diferentes métodos usados para la adivinación, y no todas tenían que complicadas o chocantes. De hecho algunas eran lo suficientemente accesibles como para encontrar todo lo necesario en cualquier casa.

La coscinomancia era un método de adivinación que se usaba en Europa durante la edad media que consistía en el uso de una criba -utensilio que se usaba para limpiar el grano-, unas tijeras y un hilo. El término ‘coscinomancia’ previene del latín medieval, ‘coscinomantia’, proviniendo éste mismo del griego antiguo, ‘koskinomantis’, cuyo significado es “adivinación mediante una criba”.

La ejecución de la coscinomancia se podía llevar a cabo de varias maneras: sosteniendo la criba con dos dedos, clavando unas tijeras en el centro de la criba o suspendiendo ésta de un hilo, dejando la criba de las tres maneras en equilibrio. Antes de realizar ninguna pregunta se pronunciaba una oración y acto siguiente se preguntaba por la persona de la que se sospechaba había realizado algún mal acto. Si la criba temblaba, ésta persona era considerada culpable del acto del que se le acusaba. En el siglo XIX aún existían pueblos que usaban la coscinomancia para descubrir a supuestos autores de robos o encontrar objetos perdidos.

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