Dafnomancia: adivinando el futuro con hojas de laurel

Laurel

¿Qué tal si nos hacemos un agosto de mancias? Hemos tratado en muchas ocasiones temas sobre diferentes mancias, algunas de lo más curiosas, pero precisamente si de algo va sobrada la historia, es de mancias. Hoy vamos a hablar de la Dafnomancia (procedente del griego: Δάφνη o Daphne, que significa laurel), una forma de adivinación en la que se usaban hojas y ramas de laurel.

Sobre la dafnomancia se hablaba de dos métodos completamente diferentes. El primer método, el que se considera como más conocido, consistía en arrojar las hojas y ramas de laurel a una hoguera. El pronóstico sobre el tema consultado sería positivo si, una vez arrojadas al fuego las hojas y ramas de laurel, éstas ardieran haciendo ruido. Si el laurel ardiese en silencio, el pronóstico sería negativo. En el segundo método, un augur -el sacerdote de la antigua Roma que practicaba la adivinación-, masticaba las hojas de laurel, de la que se decía poseía efectos opiáceos, llegando a un estado de concentración que le permitía responder a las preguntas que se le hacían.

El abogado Francisco José Folch, en su libro ‘Sobre símbolos’, decía que ambas técnicas estaban relacionadas y que estas se practicaban en el santuario de Delfos. Se dice que era el sacerdote el que echaba las ramas de laurel al fuego y que si estas hacían ruido la predicción sería cierta. Luego, el sacerdote, masticaba las hojas de laurel, otorgándole el don de la clarividencia. Era entonces que el sacerdote pedía al dios Apolo que les diera la respuesta.

Te puede interesar

Escribe un comentario