Del poltergeist a la telequinesis

Uri Geller

Ayer hablábamos de los fenómenos poltergeist: “hechos perceptibles, inexplicables y casi siempre de naturaleza violenta, en teoría producidos por una entidad o energía imperceptible”. Contábamos también de aquellas ocasiones en los que este fenómeno poltergeist era provocado por una persona específica de manera inconsciente, acción derivada del estrés acumulado o una fuerte tensión emocional. Es aquí cuando hablaríamos de ‘telequinesis’.

La telequinesis (del griego τήλε, tēle, «lejos» y κίνησις, kínēsis, «movimiento»), aunque ha sido investigada durante mucho tiempo, nunca ha sido reconocida dentro de la comunidad científica. Pero esto no ha sido motivo para que la telequinesis no cuente con sus propias grandes personalidades, como la rusa Nina Kulagina o el ilusionista israelí Uri Geller, quien aseguraba poseer habilidades paranormales, como la telepatía y la telequinesis, mostrando en televisión como doblaba cucharas o haciendo que relojes se parasen o funcionasen más rápido. Como siempre, el exceso de exposición al público, si bien le cubrió de gloria durante años, también le acarreó grandes problemas.

De ser protagonista de portadas de todo el mundo en la década de los 70 por sus supuestos poderes, Uri Geller pasó a ser cuestionado por otro compañero de profesión, James Randi, quien no solo puso en tela de juicio los poderes del israelí, sino que desveló públicamente los trucos que éste usaba en libros e incluso vídeos, consiguiendo que Geller se retirase parcialmente de la vida pública en los años 80.

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