Distintas claces de Brujas, parte I

La presencia de las brujas ha sido una constante en la historia de la humanidad, así como también lo ha sido su persecución. En la antigüedad  se acostumbraba a perseguir a diferentes personas que parecían “diferentes” o que tenían creencias que no eran las de la mayoría. Se creía que lo mejor era quemarlas en la hoguera para atemorizar a las personas iguales para que escondan sus verdaderas creencias y conocimientos sobre las fuerzas de la naturaleza que cuestionaban la creencia que se quería imponer.

Pero como dice el viejo refrán… “No sé que existan las brujas pero que las hay, las hay” Existen diferentes clases de brujas en cada cultura. Tienen distintas características, orígenes, conocimientos y forma de utilizarlos.  A continuación comenzaremos a conocerlas:

La Machi o Curandera

La primera imagen  que se tiene de una bruja proviene de las culturas tribales, eran  mujeres que aprendieron a curar con hierbas y que ayudaban en los partos. Son el equivalentes femenino del chaman, y al igual que él adquirieron sus conocimientos de la tradición oral, de las generaciones anteriores y lo utilizaron para ayudar a su tribu o comunidad. Las machis actúan de acuerdo a sus conocimientos de la naturaleza y de las distintas oraciones a los dioses, ya que la fe es lo más importante en su forma de actuar, así como lo es la comunión con el otro mundo.

La Alcahueta

Es la bruja típica de los pueblos rurales, es como la curandera del pueblo. A su puerta llegan los enamorados buscando para conservar o atraer al ser amado. También se las busca para conseguir algún veneno, para castigar aquella pareja infiel o a la rival que interfiere o interfirió en la misma. Muchas de esas brujas, vivían recluidas en sus chozas, alejadas del pueblo dentro del bosque y fueron acusadas de echar mal de ojo, de convertir el vino en vinagre, de agriar la leche de la vacas pero estas acusaciones las hacían timadores y estafadores que durante la Inquisición, con el fin de apropiarse de sus tierras y bienes. En este grupo se encuentra la famosa Celestina, una vieja meretriz que prestaba su casa a prostitutas y se ganaba la vida vendiendo en la puerta, hierbas, ovillos y adornos para las chicas, y consiguiéndoles citas a los enamorados.

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