Egipto y sus diosas gato

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Los gatos en el antiguo Egipto eran valorados por sus cualidades misteriosas, ya que existe un mito egipcio sobre una batalla que se ganó a causa de los gatos, según cuenta la historia los egipcios se encontraban luchando contra un regimiento extranjeros y justo en el momento del ataque enemigo, miles de gatos egipcios fueron liberados en las primeras filas y ante el ataque de estas criaturas el ejército extranjero se retiró en pánico.

El progreso de los gatos en la religión egipcia era bastante notable y en algunos aspectos inusuales, según lo demuestran las paredes de los templos egipcios, en la cuales se reflejó la popularidad del gato que en cierta medida superaba a la de cualquier otro animal y llegando mucho más allá de las fronteras de Egipto.

La primera diosa gata felina registrada fue llamada Mafdet y se describe en los textos de las Pirámides matando a una serpiente con sus garras, sin embargo la diosas felina más famosa o venerada por los antiguos egipcios eran Bastet, también conocida como Bast, Pasch, Ubasti y también Sekhmet con cabeza de león.

Bastet era representada a menudo con el cuerpo de una mujer y la cabeza de un gato doméstico y se asoció con el Ojo de Ra, actuando con el poder del dios sol, los egipcios la amaban como una diosa del hogar y protectora de las mujeres, los niños y los gatos domésticos, siendo además la diosa del amanecer, la música, la danza, el placer, así como de la familia, la fertilidad y el parto.

Su homóloga se relacionó con el mal, la diosa Sekhmet, ya que representaba la fuerza destructiva, conocida como la diosa de la guerra y la peste, pero según la tradición religiosa ella había sido domesticada por Ra convirtiéndose finalmente en la poderosa protectora de los seres humanos, por lo cual el duo Bastet y Sekhmet representaban el balance de las fuerzas de la naturaleza hacia el bien humano.

Imagen: flickr

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