El amigo del sótano: hora de investigar

Bobby sótano

Después de que su amigo del sótano regresase a su memoria después de cuarenta años, Bob fue en busca de Mary y John, sus dos compañeros en las investigaciones paranormales. Nadie mejor que ellos, a los que conocía de años, para tratar un caso como el de su familia. John y Mary llegaron a la casa de Dorothy de inmediato, cargados de maletines llenos de aparatos y cámaras.

Mary ejercía de sensitiva dentro del grupo. Nada más entrar en la casa, al subir las escaleras, se quedó parada junto al sofá que siempre señalaba su padre. “Bob, siento la presencia de un hombre y una mujer justo aquí, sentados en este sofá”. Bob recordó todas las veces que su padre no quiso sentarse allí mientras decía que había gente sentada ya. Mary quiso ir al dormitorio en el que jugaba Bob de pequeño. Bob la acompañó y le mostró el conducto de la calefacción que venía desde el sótano y el mismo por el que hablaba con su amigo del sótano.

Bob fue directo al sótano acompañado de Mary. Quería saber qué llegaría a sentir Mary una vez allí abajo. Mary comenzó a hablar a Bob: “los espíritus de esta casa no están atados a ella, pero sí a la tierra”. Bob sabía la historia de los huesos que aparecieron enterrados cuando comenzaban a construir la casa. Pero antes de que Mary pudiese seguir hablando, el amigo del sótano de Bob volvió a aparecer, ahora frente a Mary, llamándola con el dedo igual que hizo con él la primera vez.

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