El amigo del sótano: “juega conmigo”

A Haunting

Bobby vivía con su familia en Bridgeport. Tenía diez años. Su casa estaba justo al lado de la de sus abuelos. Ambas casas habían sido construidas por sus propios abuelos y bisabuelos. Dorothy, la madre de Bobby, había tenido la suerte de tener siempre cerca a su madre para que le ayudase con el pequeño Bobby mientras ella trabajaba, por lo que ambas familias podían presumir de una muy buena relación. La hermana de Bobby, Hanna, era un año mayor que él. Siempre jugaban juntos y andaban corriendo por el jardín, de su casa a la de sus abuelos.

Una de esas tardes en las que Bobby y Hanna iban jugando hacia la casa de sus abuelos, Bobby vio a un hombre extraño salir de entre los árboles. Estaba a pocos metros de la casa de sus abuelos. Este hombre estaba quieto, mirándole serio. Bobby preguntó a su hermana: “¿Has visto que hombre más raro?” Hanna respondió: “¿Qué hombre? Ahí no hay nadie.” La mirada fija de ese hombre extraño y la respuesta de Hanna consiguió que Bobby saliese corriendo de vuelta a casa. Dorothy vio cómo los chicos corrían de vuelta a casa y les preguntó por qué corrían. Hanna respondió con sorna: “Bobby se ha asustado de un hombre invisible.” Su hermano se enfadó por la burla, él había visto a ese hombre. Enfadado se fue a su habitación.

Allí no había hermanas que se burlasen de nada. Sólo Bobby y sus soldados de juguete. El enfado había desaparecido cuando Bobby escuchó una voz que parecía venir del conducto de la calefacción: “Bobby… Bobby… juega conmigo.” Bobby giró la cabeza: “¿dónde estás?” La voz le respondió: “yo vivo en el sótano.” Bobby tenía miedo, pero la curiosidad era algo que siempre podía con él: “¿por qué vives en el sótano?” La voz respondió con más preguntas: “¿Quieres jugar conmigo? ¿Quieres ser mi amigo?” Bobby dijo que sí. Dorothy abrió la puerta de la habitación y encontró a Bobby pegado al conducto de la calefacción hablando: “¿Con quién hablas?” Bobby respondió: “con un amigo”.

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