El aquelarre: la habitación del muerto

Coven

La niña de la ventana, las palabras de la señora sobre la casa “llena de muerte”, la bola de aire que salió del cobertizo… Matt sentía que era el único que sabía que algo se escondía en esa casa. Matt llamó a un amigo, James, aprovechando que se había quedado solo en casa para que le ayudase a entrar en la habitación cerrada. James había llevado unas herramientas y fue él quien empezó a desatornillar el candado de la puerta. Matt estaba muy nervioso. Quería poder ver qué era lo que había en esa habitación, la habitación del muerto, para que tuviera que permanecer cerrada.

James consiguió quitar los tornillos: “¿estás listo?” Matt tragó saliva y asintió con la cabeza, apoyó una mano en la puerta y empujó despacio. Una ráfaga de aire frío salió de la habitación atravesándoles. La habitación había estado cerrada quién sabe cuanto tiempo, ese aire frío no era normal. Matt entró en la habitación. Parecía una cápsula del tiempo. Muebles antiguos, una cama de hierro, telarañas por todos lados. El ruido de un fuerte golpe asusto a Matt y a James. Venía de la planta de arriba.

Matt y James sabían que estaban solos en la casa. No había nadie que pudiera haber dado ese golpe. Empezaron a subir las escaleras y Matt vio que todas las puertas de las habitaciones estaban cerradas. Su familia nunca cerraba las puertas para que el sol pudiese mantener cálida, era como una norma. James no era chico de dejarse impresionar por ruidos: “ha podido ser la corriente de aire de cuando hemos abierto la habitación, te has asustado por nada”. Matt se sonrió y empezaron a bajar las escaleras. De nuevo sonó el mismo golpe. Los se quedaron paralizados. Matt empezó a girar la cabeza poco a poco. Todas las puertas estaban de nuevo abiertas. Esta vez no había corriente a la que culpar de lo que acababa de ocurrir. Bajaron las escaleras y volvieron a atornillar la puerta como si nada hubiese pasado.

Te puede interesar

Escribe un comentario