El Diablo Cojuelo

El Diablo Cojuelo es un simpático personaje que se desprende de la mitología castellana. Este personaje a pesar de que es un diablo, dista mucho de ser un personaje demoniaco o malvado, se puede decir que es un espíritu travieso del averno, el cual juega malas pasadas y travesuras a los propios demonios. Es por eso que los demonios con la intención de deshacerse de él, lo entregaron a  manos de un astrólogo, el cual lo encerró en una vasija de cristal.

Se dice que el Diablo Cojuelo, era inventor de las danzas, la literatura y música  picaresca. Se dice que este personaje fue uno de los primero ángeles en levantarse en la célebre rebelión celestial, es por eso que fue uno de los primero en descender a los infiernos, por eso los demás ángeles caídos cayeron irónicamente sobre él, dejándolo maltrecho y estropeado, de ahí el adjetivo de cojuelo, que se interpreta como lento.

El Diablo Cojuelo, hace muchas apariciones en la literatura castellana del siglo XVII. Aparece en refranes, canciones, leyendas y dichos. En el año 1641 el dramaturgo español  Luis Vélez de Guevarasa, hace referencia directa como acompañante del personaje de Don Cleofás Leandro Pérez Zambullo.

Este personaje es muy recurrido en conjuros, invocaciones  y ritos de brujas castellanas, se utilizó mucho nombre a mediados del siglo XVI, ya sea en conjuros que invocaban al demonio. Uno de los más populares fue este:

Diablo Cojuelo, traémele luego,  diablo del pozo, traémele que no es casado, que es mozo, diablo de la Quintería, traémela de la feria, diablo de la plaza, traémele en danza…

Hoy el Diablo Cojuelo es símbolo de alegría, danza, bailes y travesuras. Es personaje de carnavales, que lo personifican con la alegría que se le recuerda.

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