El Karma, la ley de la reencarnación

Muchas veces hemos escuchado que una persona tiene “mal karma” o que algo que a uno le sucede es un “karma con el que hay que vivir”.

Esta palabra o estas expresiones tienen su origen en una antigua creencia en la que nuestra vida está condicionada a los actos que hemos realizado en vidas anteriores y esas leyes que rigen las encarnaciones son el Karma.

El karma es una ley cósmica de causa y efecto, es decir que las acciones y nuestra forma de ser tendrán influencia en nuestra vida actual y en las futuras siempre tendiendo a que corrijamos nuestros errores, aprendamos y logremos alcanzar la plenitud espiritual y física.

Esta creencia, si bien está arraigada en muchas personas del mundo sin importar su cultura, tiene como principales seguidores a los budistas y los hinduistas. Estas religiones entienden que si consigue llevar adelante sus preceptos y dogmas se podrá escapar al karma y liberarse del sufrimiento, que según sus creencias son 4: el nacimiento, la enfermedad, la vejez y la muerte.

Se entiende que el Karma es lo que debemos pagar o lo que nos falta por aprender y por lo tanto no alcanza una vida para lograr que nuestra alma cumpla por todo el mal que realizó o aprenda todo lo que le falta aprender para ser libre, pura y sabia, es decir logre ser virtuosa.

El Karma es el que determinará cómo el alma volverá a la vida terrenal, para continuar desarrollando sus virtudes y corregir o aprender lo que le falte.

Claro que no todas las personas recuerdan como si fuera algo que hicieron ayer lo que hicieron o quienes fueron en sus vidas pasadas, este conocimiento para el común de la gente no es necesario porque el Karma “se almacena en la memoria” y nos permite llevar nuestro destino hacia la mejoría del espíritu.

Pero existen algunas personas que son muy influidas por sus vidas pasadas o que tienen recuerdos muy presentes de quienes fueron o lo que les ha sucedido. Muchas culturas explican algunos temores infundados, conocimientos natos superiores o habilidades creativas increíbles a la presencia tangible de varias reencarnaciones.

Se entiende, entonces, que el Karma no siempre es una ley que nos castiga. También nos puede ayudar a mejorar nuestra vida actual y hacer mucho mejor las próximas.

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