El Mal de Ojo

Desde hace muchísimos años los ojos, han sido considerados como una fuente de poder y una puerta hacia el interior del ser. Y es que en muchas culturas antiguas, consideraban que a través de los ojos se podía llegar a conocer la pureza del alma de las personas por lo que se tenían excesivos cuidados y prevenciones.

Es conocido que en la cultura egipcia se retrataba la presencia de un Dios como un ojo lleno de luz a su alrededor, el famoso Ojo de Horus.

Por este motivo, existen males, que aunque muchos no lo crean atacan directamente sobre nuestros ojos. Seguramente habrán oído del mal de ojo, que surge a raíz de Virgilio, quien durante la época greco latina, se extraña de que su ovejas se enflaquezcan del modo en que lo hacían e hizo alusión al mal de ojo.

Hoy en día, el mal de ojo, se considera como un mal que es deseado por una persona envidiosa o celosa que lo único que quiere es hacer el mal y enviar energías negativas a otro.

Pero, ¿cómo sabemos si sufrimos de mal de ojo? El mal de ojo se puede mostrar físicamente con los siguientes síntomas:

  • Cansancio y debilidad física
  • Tristeza inexplicable
  • Nauseas y vomito
  • Sensación de malestar y descontrol emocional
  • Perdida de peso
  • Insomnio

Es importante que tengamos en cuenta, que el mal de ojo afecta principalmente  aquellos niños que causan gran sensación en otras personas, como por ejemplo esos niños que se ven muy sanos y hermosos, o muy alegres. Al ser “ojeados”  pueden irse debilitando y consumiendo, su aspecto físico podría ir cambiando y desmejorando, por lo que es importante, aunque no lo creamos cuidarnos y cuidarlos del mal de ojo.

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