El Mito de Zeus

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Zeus se convirtió en el gobernante supremo de todos los dioses del Olimpo, a pesar de que su padre, Cronos, se decía que tenia el mal hábito de tragar a sus hijos, lo cual hacia porque tenía miedo de que alguno de ellos pudiera crecer y derrotarlo en una lucha por el trono de gobernante supremo.

Rhea, la esposa de Cronos, no quería que éste se comiera a su último hijo, Zeus, por lo cual en lugar de entregárselo le dio una piedra envuelta en torno a una manta para que se la comiera y escondió a Zeus en una cueva en el monte Olimpo.

Ella cuidó de él en secreto porque sabía que un día, Zeus lograría traer todos sus hermanos y hermanas nuevamente, así como también tomaría el trono y se convertiría en el gobernante de todos los dioses. Cuando Zeus creció cumplió con su destino, ya que dio una hierba a su padre Cronos, que le hizo vomitar a todos sus hermanos y hermanas, acción que decidió a los dioses a elegirlo como gobernante supremo.

Sin embargo, hubo una gran pelea entre Zeus y Cronos, quedando éste último gravemente herido con su rayo, pero Zeus sabía que su padre era inmortal, así que decidió enviarlo a una isla desierta.

Zeus tuvo muchas aventuras amorosas, pero se casó con Hera a la que nunca le fue fiel, ya que al ser el gobernante supremo tenía fácil acceso a a todas las mujeres, situación que enfadaba a su esposa, llegando a enviar a una de sus amantes al inframundo.

Los Juegos Olímpicos se crearon en honor a Zeus, para lo cual se lo represento con una gran estatua oro y marfil frente al estadio, siendo este evento un forma de dar ánimo a los competidores de las Olimpiadas antiguas en Atenas, Grecia, pero también en Egipto Zeus era adorado y tenía un templo en el desierto de Libia.

Imagen: Bp

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