El porqué de una casa encantada

Casa encantada

Todos sabemos -o casi- lo que es una casa embrujada, ¿verdad? Es una casa que puede contener fantasmas, poltergeists o incluso demonios en su interior. ¿Pero cómo llegan ahí esas presencias hasta el punto de que el lugar sea considerado como “una casa encantada”? Se dice que todo parte de un acontecimiento trágico ocurriendo en el lugar, ya pueda ser un asesinato, un suicidio o una muerte accidental. En la antigüedad se daba el caso en algunos lugares en los que, tras descubrirse que habían ocurrido hechos de este tipo, la propiedad era totalmente clausurada de manera indefinida, dejando que su estructura se acabase deteriorando, llegando a tapiar puertas y ventanas para que nadie pudiese acceder a su interior. De ahí que se asemeje tantas veces las casas encantadas con los lugares abandonados.

Para la parapsicología, en una casa encantada lo que se produce en realidad es un fenómeno conocido como ‘infestación’. La infestación, en parapsicología, es la aparición de diferentes fenómenos extraños sin una posible explicación, sin que se deje ver en estos actos una mera intención de comunicación interactiva, diferenciándose así de lo que conocemos por ‘fantasmas’. La Iglesia Católica -como siempre- va más allá, achacando la posesión del lugar a un espíritu no humano o incluso a un demonio.

La parapsicología basa este tipo de fenómenos a antiguas impregnaciones de emociones extremas generadas por lo que fueron los antiguos habitantes de ese lugar. Toda la mezcla de sus alegrías, sus penas, ilusiones, pasiones, desengaños, desesperanzas sin resolver, euforias incontrolables y trances al punto de la agonía, todo mezclado y pegado en las paredes del lugar, y que cada cierto tiempo se acaban reproduciendo como si de un resto de un eco se tratase.

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