Expresiones mágicas. Los gestos y la mímica

Son más antiguas que el habla, esta comunicación no verbal y mímica han acompañado al hombres desde sus inicios, los cuales mediante gestos se comunicaban con sus semejantes hasta que fue surgiendo los códigos de comunicación verbal.

Sin embargo muchos de estos gestos fueron considerados como gestos mágicos, algunos con poder maléfico. Era prohibido en la antigua Roma por ejemplo el cruzar las piernas en reuniones de magistrados o generales, porque consideraban que con esta postura se impedía o dificultaba, la toma de decisiones. Lo mismo ocurría durante las ceremonias y rituales religiosos, no se podía cruzar la pierna porque era signo de irrespeto ante lo sagrado.

No solo los antiguos supieron del lenguaje del cuerpo para influenciar en otros, también nosotros si ponemos un poco de atención en los que nos puede decir el otro con su cuerpo nos damos cuenta que existe un lenguaje oculto en el movimiento en la expresión ya sea de las manos,  la cara, los ojos,  o las piernas.

Usamos el lenguaje corporal para influir en la actitud de una persona y muchas veces no nos damos cuenta, por ejemplo, una mirada vale más que mil palabras dice el refrán. Cuando estaba pequeña mi madre me hacia retira de la sala donde había visitas con la sola mirada. Al mirarme me decía que ya era hora de ir a dormir, sin siquiera abrir la boca o cuando estaba hablando algo que no debía decir su mirada me decía que me debía callar en ese momento.

Hay muchos gestos que podemos ver en nuestro diario vivir y que con estos movimientos estamos expresando sentimientos y emociones, por ejemplo como cuando se  saca la lengua en señal de burla o de desagrado o  cuando se levantan los dedos en señal de agravio a otro, o cuando colocamos nuestro dedo señalando el gesto de silencio, vemos como estos gestos y mímica se convierte en un lenguaje sin palabras por medio del cual lo podemos utilizar como una poderosa herramienta ya sea para castigar a alguien o sacudirlo sin siquiera tocarlo o porque no seducir a una persona que nos gusta o influenciar en alguien por medio de un gesto de aprobación etc. como podemos ver hay un sinfín de gestos que podemos utilizar sin siquiera abrir nuestra boca

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