A Haunting: cazadora de fantasmas (primer ataque)

A Haunting

Los problemas para Jamie y su familia no habían hecho nada más que empezar. Su comportamiento en clase había conseguido alertar a Stacy. Las malas notas y las faltas no dejaban de llegar a casa. Las contestaciones de Jamie a su madre cambiaban en cuestión de un segundo. El gesto de su cara cambiaba y pasaba de la culpa al reto, igual que sus palabras.

Lo que Stacy no sabía era lo solo que se sentía Jamie. Almorzaba solo, cenaba solo, se iba a dormir solo… todo mientras ese algo extraño se iba apoderando de él, consiguiendo apartarlo a pasos agigantados de su propia familia. Cuando su comportamiento se volvía violento, al regresar, decía no recordar lo que había pasado. Pero lo que Stacy veía era a un adolescente intentando escabullirse de su mal comportamiento.

Jamie empezó a sentirse perseguido cada vez que se quedaba solo en casa. Un sonido extraño parecía perseguirle por toda la casa, cambiando de habitación cada vez que intentaba localizarlo, incluso despertándole cuando dormía. Jamie sabía que era el momento de contarle todo lo que estaba ocurriendo a su madre. Stacy por fin escuchó palabras que realmente parecían dichas por su hijo Jamie. Tenía sentido lo que decía. Desde lo ocurrido en el cementerio, todo había ido a peor. Quizás se trajeron algo con ellos aquella noche. De repente Jamie gritó y se levantó la camiseta. Unos cortes profundos aparecieron en su torso. Jamie siguió gritando. Se volteó rápido, haciendo que su madre le mirase la espalda. Stacy podía ver cómo se le iban formando los cortes frente a sus ojos.

 

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