(A Haunting) Desde la tumba: el espejo

A Haunting

Mientras iban de camino al parque, Jamie se dio cuenta de que Mason estaba como congelado. Estaba agarrado a una verja y mirando fijamente hacia un árbol que había tras unas tumbas. Jamie se le acercó: “Mason, ¿va todo bien?” Mason le respondió: “Mejor nos vamos a casa”. Jamie no le dio más importancia. Se dieron la vuelta y se marcharon a su casa.

Esa noche llamó Aaron desde el trabajo. Aaron trabajaba en una empresa de transporte y esa noche aún tardaría bastante en llegar a casa. Faltaban dos camiones por llegar y eso le iba a demorar unas buenas horas. Jamie acostó a Mason y a Lacey y se quedó esperando en salón a que regresase Aaron mientras leía un libro. La noche estaba en calma.

Pero no estaban solos en casa. Mason se despertó sobresaltado y fijó la vista en el espejo grande que había tras la puerta de la habitación. Lacey estaba dormida. Mason casi no parpadeaba, como si esperase que algo apareciese en el espejo de un momento a otro. De repente la imagen de un soldado aparecía al otro lado del espejo. Sus ojos vacíos parecían mirar fijamente a Mason. El soldado levantó una pierna y sacó un pie por el espejo, cruzándolo. Luego agachó la cabeza y la cruzó también. Mason comenzó a gritar. Jamie llegó a la habitación en apenas un segundo. Al entrar se encontró a Lacey llorando, de pie en su cuna y Mason aterrorizado en su cama. Jamie le preguntó si había tenido una pesadilla: “Un hombre acaba de entrar por el espejo.”

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