(A Haunting) Desde la tumba: Gabo

A Haunting

Esa noche Jamie contó a Aaron lo que acababa de pasar mientras bañaba a Mason. El niño ya no solo hablaba de una persona que sólo él podía ver, sino que incluso le llamaba por su nombre: Gabo. Aaron y Jamie quisieron conversar sobre el tema de Gabo con Mason. En la cabeza de ambos corrían las dos mismas posibilidades: un amigo invisible o una casa encantada.

Aaron fue el primero en preguntar a Mason: “Hijo, mamá dice que hablas con alguien que se llama Gabo. ¿Dónde está Gabo?” Mason levantó la mano y señaló a su habitación. Aaron continuó preguntando: “¿Está allí ahora mismo?” Mason asintió con la cabeza. Jamie no podía entender la seguridad con la que Mason respondía a las preguntas de Aaron: “Mason, hijo, tú sabes que Gabo no existe, ¿verdad?” Mason respondió al instante: “Sí que existe”. Jamie quiso jugar una carta y retó al niño a que trajera a Gabo al salón en el que estaban los tres conversando. Mason se dio la vuelta y volvió sólo.

Jamie preguntó: “¿Y Gabo?” Mason señalaba a su lado: “Está justo aquí”. Jamie empezó a ponerse nerviosa: “Mason, ahí no hay nadie”. Pero Mason levantó el tono intentando demostrar que su respuesta no era ninguna mentira: “¡Gabo está aquí, justo aquí!”, mientras seguía señalando a su lado. La seguridad de Mason al responder era algo que estaba dejando atónitos a sus padre. Así que Jamie pensó algo rápido, la prueba definitiva: “Entonces, si Gabo está ahí contigo, pregúntale cuánto es ‘5+6′”. Mason sólo tenía tres años y en la escuela estaba aprendiendo las letras, los colores y poco más, era demasiado pequeño para las sumas. Mason giró la cabeza y formuló la pregunta al vacío. Hizo el gesto de escuchar la respuesta, se acercó a la biblioteca, agarró una enciclopedia y se la dio a su madre. Esta enciclopedia era la número ’11’.

Te puede interesar

Escribe un comentario