Hechizo para que el amor regrese

Para que el amor verdadero regrese, se puede hacer este hechizo para el que se necesitan:

Un mantel blanco.
Un incienso.
Óleo Perfumado.
Una vela rosa, una celeste y otra roja.
Una piedra blanca y una negra.
Una foto de la persona que deseas.
Una cinta de color rojo y naranja.
Un alfiler.

Método:

Es necesario encontrar un sitio en tu casa para hacer el ritual que sea reservado o exclusivo. La idea es que nadie tenga oportunidad de tocarlo o de interferirlo de alguna forma.

Antes de comenzar el ritual, hay que limpiar el ambiente con el incienso sosteniéndolo con la mano izquierda y pasándolo por todos los rincones del espacio donde se hará el hechizo. Recuerda que siempre que realizas una limpieza debes mantener la concentración y la energía positiva. Una vez terminado, si quedó incienso déjalo cerca de los otros elementos.

Luego hay que consagrar las velas, para esto comenzando por la vela roja, se toma con la mano izquierda y se unta con el óleo perfumado desde la base a la mecha. Una vez consagradas las velas se toma la que representa a la persona amada y se escribe con el alfiler el nombre completo; en la otra vela nuestro nombre y en la roja las iniciales de ambos nombres.

Dejar las velas a un costado para tomar las piedras y las cintas. Si están perforadas en e centro pasar la cinta roja por la piedra blanca y la naranja por la negra. Si no están perforadas, atarlas.

Con todo listo se procede a encender las velas, primero la de el otro, concentrándose e su figura; luego la propia, concentrándose en los momentos juntos y después la roja que se pondrá en medio de las dos y con la foto.

Cerca del fuego de las velas, atar juntas ambas piedras, bien fuerte mientas se piensa y se repite en nuestro interior “Que el amor regrese y permanezca a nuestro lado”. Las piedras atadas se dejan en el altar junto con la foto hasta que las velas se consuman.

Una vez que las velas se consumieron, se limpian los restos y se entierran junto a una planta que de flores. La foto se guarda en un sobre cerrado con los nombres de ambos escritos y se guarda en un lugar donde nadie lo toque. Finalmente las piedras se guardan igual hasta que el amor regrese. Una vez que vuelva, se deben arrojar a un lago o al mar.

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