Iniciación a la predicción con naipes españoles (Parte 25)

Caballo de Copas: este naipe advierte sobre un suceso imprevisto que tendrá lugar en el mediano plazo. Cuando aparece en la tirada de cartas el Caballo de Copas derecho nos hace referencia a la ocurrencia de un hecho espontáneo. Algo está por suceder -positivo o adverso- absolutamente inesperado, puede ser una invitación, una proposición, la llegada de una persona, todo depende de las barajas que acompañen al Caballo de Copas derecho.

En general este naipe simboliza la seducción, la conquista, la atracción por alguien o por algo. Al lado del Nueve de Copas puede presagiar una enfermedad, para el consultante o para alguien cercano a él. Cerca del Ocho de Oros, nos habla de la llegada de dinero que no se tenía en cuenta. Al lado del Rey de Espadas este naipe nos comunica que un pleito se salda de manera desfavorable para el consultante, un superior comete una injusticia que lo perjudicará.

Debemos interpretar las cartas que rodeen al Caballo de Copas derecho para saber si el mensaje que llegará será de índole afectiva, laboral, profesional, económica o estará relacionado con la salud.

Caballo de Copas: si esta carta ofrece dudas al derecho y su mensaje depende mucho de las cartas que aparezcan en la tirada, invertida ofrece aún más inconvenientes.

Si el Caballo de Copas invertido no está lejos del Caballo de Oros o del As de Espadas es posible que hable de un fraude, de un engaño, de una seducción perversa, de un robo pero, no nos dice claramente si el consultante será la víctima o el victimario. Para poder interpretarla correctamente, no sólo debemos realizar una lectura global sino también indagar en la personalidad del consultante para ubicarlo en uno u otro perfil.

Si la consulta se realiza porque el consultante espera la pronta resolución de un conflicto o de un tema de interés (ascenso laboral, solicitud de crédito, matrimonio, exámenes, etc.) puede, el Caballo de Copas invertido, presagiar una decepción, el problema no se resolverá a su favor.

Se debe advertir al consultante que es posible que alguien le proponga un negocio ruinoso y debe desconfiar de la persona que se lo proponga, también debe estar más atento, en el caso de ser una persona casada, de la relación con su pareja

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