La historia de las supersticiones más conocidas (I)

Luto

Todos, desde pequeños, nos hemos criado siguiendo algunas costumbres de las cuales sabemos algo así como nada. ¿Sabías que ese gesto tan común como es cruzar los dedos con el que intentas atraer la buena suerte a algún deseo ya se hacía en los inicios del cristianismo para alejar a los malos espíritus, o que la costumbre de llevar una pata de conejo en el bolsillo surgía no referente a los conejos, sino a las liebres, de las que se pensaba que eran brujas transformadas que robaban la leche a las mujeres que acababan de dar a luz? Las supersticiones son tan antiguas como comunes todavía hoy en día.

La costumbre de vestir de negro en los funerales, que hoy se relaciona con motivos de respeto hacia el difunto y su familia, parte de una creencia totalmente diferente a la actual. Aunque la procedencia de esta acción no termina de estar clara, existen estudios que aseguran que todo parte del miedo ancestral de los vivos a ser poseídos por el espíritu de los muertos. En los ritos funerarios primitivos se pintaban el cuerpo de negro con el fin de camuflarse ante la posibilidad de que el espíritu del difunto entrase en otro cuerpo.

Esa teoría se confirmaría al saber que existen tribus africanas que cubren su cuerpo con cenizas blancas durante los funerales para así esconder el color de su piel de la vista de los espíritus de los recién fallecidos. Esta acción sería parecida a la costumbre del luto de color blanco de la India, en contraposición de la tez morena de los indúes. Durante estos días seguiremos con más historias sobre las supersticiones más conocidas hoy en día.

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