La maldición de Tut ankh Amon

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Cuando Lord Carnarvon, quien financió la expedición que dio con uno de los descubrimientos egipcios más importantes de todas las épocas, la tumba de faraón Tutankamon, murió el 5 de abril de 1923, siete semanas después de la inauguración oficial de la cámara funeraria faraón, los rumores sobre una maldición, se hicieron eco en todo el mundo.

Las noticias de Tutankamon y su tumba, junto con su maldición se apoderaron de los distintos medios de comunicación generando un verdadero frenesí y la muerte Carnarvon magnifico la historia.

Según se notificó las luces de El Cairo se apagaron en el momento de su muerte, mientras que en la finca de Inglés su perro, Susie, que aullaba en el momento del deceso de sus dueño, también murió al mismo tiempo.

Dos semanas antes de la muerte de Carnarvon una advertencia pública fue realizada por el novelista Mari Corelli, al dar a conocer la maldición grabada en la puerta de la tumba, expresando que habría consecuencias nefastas para cualquier persona que entrara en la tumba sellada.

Los medios de comunicación y el público en ese momento tomaron la noticia como sensacionalista sin darle la mayor importancia, hasta que se produce la muerte de uno descubridores y después el mismo Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes y un creyente en el ocultismo, anunció que la muerte de Carnarvon podría haber sido el resultado de una "maldición del faraón", dando comienzo a una leyenda que hasta hoy sigue vigente.

Un periódico incluso publicó una supuesta maldición que se ha escrito en jeroglíficos en la entrada de la tumba, la traducción es:

"Los que entren en esta tumba sagrada tendrán la rápida visita de las alas de la muerte".

Sin embargo, ninguna maldición inscrita fue encontrada, pero si una inscripción, que se encuentra en el santuario de Anubis (un chacal en un pedestal) en los llamados de la tumba del Tesoro, decía:

"Yo soy el que obstaculiza la arena de la asfixia de la cámara secreta. Estoy a favor de la protección de la persona fallecida".

La cual fue modificada por un periodista quien añadió a la inscripción los siguiente:

"Y yo mataré a todos aquellos que crucen este umbral a los recintos sagrados del Rey Real que vive para siempre".

Los informes de la maldición fueron alimentados aún más por las suma de muertes que se sucedieron sobre los que estuvieron presentes en su descubrimiento, como la muerte del hermano menor de Carnarvon que también murió de repente.

Otra víctima fue el canario del descubridor de la tumba, Howard Carter, al ser tragado por una cobra después de la apertura de la tumba, lo cual se interpretó como un muy mal augurio que se relacionó inmediatamente con la violación de la tumba, en particular por que una cobra era la figura ornamental que se encontraba en la frente del faraón, desde donde escupiría fuego a los enemigos del rey.

De acuerdo con una lista, de las 26 personas presentes en la apertura oficial de la tumba, seis habían muerto dentro de la misma década.

Imagen:KingT

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