La misteriosa piedra filosofal

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La antigua ciencia alquímica, siempre tuvo como meta la búsqueda de la legendaria “Piedra filosofal” o el artefacto mágico capaz de transformar todo lo que toque en oro literalmente.

Las Tablas Esmeralda del gran Hermes Trismegisto hablaban de un catalizador maravilloso y de ese conocimiento secreto que solo conocieron ciertos iniciados, se derivó la leyenda o realidad de la piedra filosofal como símbolo eterno de la búsqueda alquímica. Según cuentan las leyendas, San Alberto Magno fue quién llegó a lograr la transmutación mágica y a Helvetius recibió una parte de la piedra filosofal de un misterioso hombre de negro.

Algunos alquimistas creían que la piedra filosofal, provenía de la luna o las estrellas y que había caído en la Tierra donde al solidificarse se convirtió en un catalizador capaz de trasmutar la materia en oro.

Sin embargo las obras de los alquimistas mas conocidos de la historia, pusieron en evidencia que la piedra filosofal no era realmente una piedra del todo, ya que según los antiguos escritos también se la relacionó con un niño divino, un ángel, un dragón, un elixir, una tintura, o un compuesto químico.

Por lo tanto muchos alquimistas consideraron que de alguna manera la piedra filosofal no era una cosa, sino un sistema de conocimiento, a través del cual se podría percibir la realidad que había detrás de los símbolos, alcanzando un nivel intelectual y espiritual tan elevado, que se traducirán en uno de los mayores poderes del mundo.

Muchos estudiosos han insistido desde entonces que los verdaderos alquimistas no pretendían convertir metales comunes en oro, sino que por el contrario la meta era transformar la materia densa del cuerpo físico en una entidad inmaterial o evolucionada espiritualmente, por lo cual bajo ésta perspectiva, la piedra filosofal se convierte en el Espíritu Santo que transforma místicamente a los humanos en verdaderas manifestaciones de Dios en la Tierra.

Imagen: Flickr

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