Las 7 energías humanas, Parte I

Los seres vivos somos energía pura, el mundo se mueve según la energía de los seres que lo integran y se podría decir que la naturaleza, Dios, o quien nosotros creamos es el encargado de hacer que todas estas energías funcionen balanceadamente.

Las personas tenemos 7 tipos de energía distinta, cuando tenemos algún problema de salud o sentimental es muy probable que nuestras energías pierdan el balance. Y como cuando se enferma el cuerpo vamos al médico, cuando se enferma el alma deberíamos conseguir alguien que nos ayude a balancear las energías nuevamente.

Las 7 energías que componen al ser humano son: Pránico – Respiratoria; Alimentaria; Telúrico – Cósmica; Astral – Espiritual; Mental – Psíquica; Vital y Sexual.

La energía Pránico – Respiratoria, es la más importante ya que no sólo aporta oxígeno al cuerpo. Es la encargada de absorber Prana, que en sánscrito significa “energía universal”. Así como sucede con el oxígeno, el prana debe ser respirado profundamente todas las mañanas en estado puro sin vicios como el tabaco mantendremos el cuerpo y la energía saludables.

La energía Alimentaria, es la más conocida porque la salud requiere que nuestro organismo reciba alimentos saludables y variados. El sentido espiritual o energético con el que recibimos los alimentos durante cada comida determinará cuanto bien nos hará. Algunas culturas bendicen los alimentos para concentrar la energía alimentaria.

La energía Telúrico – Cósmica, la primera es la energía magnética que proviene de la tierra los otros seres vivos absorben esta energía porque tienen su cuerpo en contacto con ella directamente. Los humanos usamos calzado por lo que no la recibimos como deberíamos. Para solucionarlo, lo mejor es caminar descalzo por el pasto y abrazar un árbol si nos sentimos muy abrumados. La segunda corresponde a la energía que recibimos de los astros, para recibirla debemos visualizarla y captarla con nuestros pensamientos y relajación.

La energía Astral – Espiritual, esta está firmemente relacionada con nuestra actividad espiritual, cuán en contacto estamos con el alma y con nuestra espiritualidad. Los sueños son los que influyen directamente en estas energías. Para que se encuentren en equilibrio debemos dormir bien, y dedicarle por lo menos un rato al día a cultivar el espíritu gozando de las actividades artísticas que más nos gusten.

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