Los demonios le susurraban a Lovecraft

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La figura del relato de terror moderno, H. P. Lovecraft, siempre fue objeto de todo tipo de rumores oscuros. Hay quienes sostienen que el escritor estaba en contacto con los Grandes Antiguos, demonios de aspecto repugnante que se describen en el libro El Necronomicon.

Habrían sido los antiguos quienes le dieron a Lovecraft la inspiración para numerosas piezas de su carrera literaria. El Necronomicon (o Libro de los nombres muertos) fue escrito en el siglo VIII por el árabe loco Alhazred y traducido al griego por Theodorus Philetas en el 905. John Dee habría hecho una incompleta traducción al inglés y a partir de allí aparecieron las piezas y traducciones y fragmentos de hoy en día.

Lovecraft creó un gran mito alrededor de personajes, textos y criaturas, pero en una carta de 1936 sostuvo “…me veo obligado a decir que la mayoría de mis historias son puramente imaginarias. Nunca hubo ningún Abdul Alhazred o Necronomicon, inventé todos esos nombres”.

Cuenta la leyenda que el Libro de los nombres muertos fue robado de un museo británico y cayó en manos de Adolf Hitler, un apasionado del ocultismo y de los proyectos esotéricos para conseguir poder ilimitado. No sorprende que personajes como Hitler estén ligados al culto de Cthulhu ya que se cree que la llegada de esta raza al planeta marcará el inicio de una época de sangre y caos.

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