Los Nazis y el esoterismo Tibetano

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Los nazis gastaron una gran cantidad de recursos materiales y humanos, así como toda clase medios para descubrir los poderes ocultos o esotéricos que le brindarán poder y la institución fundada para encabezar este esfuerzo, fue la Ahnenerbe, iniciada por Heinrich Himmler en 1935.

Llevaron a cabo estudios arqueológicos y culturales en varios países como Suecia, Finlandia, Irak, la Antártida y Polonia, pero en particular el Tíbet, fue el objetivo principal, que según la historia oficial fueron enviadas tres expediciones para investigar el mito sobre una raza aria que conquistó la mayor parte de Asia y el Himalaya, muchos miles de años atrás.

Algunos creen sin embargo que los Nazis estaban buscando a Shambhala, según las leyendas esta ciudad mítica se encontraba situada en lo profundo del Himalaya con la esperanza de obtener el gran poder que este reino poseía según contaban los textos antiguos. Hay mucha evidencia de que los nazis encontraron algo, ya que después de la caída de Berlín, los soldados soviéticos descubrieron a cientos de monjes budistas tibetanos vestidos con uniformes de las SS y que habían cometido suicidio en masa.

Ninguno de los cuerpos pudo ser identificado, por lo que sigue siendo un misterio cómo llegaron allí, quiénes eran y qué estaban haciendo, sin embargo los nazis encontraron el tiempo y los fondos necesarios para el transporte de transmisores hasta los confines del Himalaya, para mantener el contacto permanente por radio, lo que alimenta la teoria de que estaban a punto de descubrir algo importante o por lo menos estaban seguros de que se encaminaban en la dirección correcta.

En 1930 Theodore Illion, describe en "Oscuridad sobre el Tibet" la felicidad que tenía al encontrar un agujero del suelo de la Ciudad del Tíbet y al entrar en él para la búsqueda de una ciudad subterránea habitada por monjes, que según el relato eran yoguis oscuros, que pretendían controlar el mundo a través de la proyección astral y la telepatía.

La relación nazi con el Tíbet representa uno de los misterios más grandes del siglo XX, que aun no se ha podido desvelar, pero para tener en cuenta el símbolo que distinguió al movimiento nazi era la esvástica y este era un símbolo Tibetano.

Imagen: SP

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