Los números y su mística

Las artes adivinatorias y los números tienen una historia que corre prácticamente juntas. La astrología y la quiromancia utilizan los números, pero existe también una de estas “ciencias” que se dedica a estudiar cómo influyen los números en nuestra vida.

Esta corriente de estudios es la Numerología que utiliza cálculos aritméticos que se realizan con los números que nos fueron asignados, es decir, la fecha de nacimiento, la hora, la cantidad de letras en nuestros nombres o el número que le corresponde en el alfabeto.

Pero la Numerología es mucho más que eso, es una práctica adivinatoria que relaciona la magia de los números con las energías de los seres vivos y las fuerzas de la naturaleza.

Los números son conceptos humanos de lo más perfecto y elevado que ha logrado conocer y algunos la estudian para utilizar el beneficio de los números en su vida y otros estudian cómo influencia la mística de los números sobre la vida de las personas y el futuro del universo.

Los primeros documentos que se tienen del estudio de la numerología llegan de la mano de Pitágoras, el famoso filósofo y matemático griego, que descubrió una relación entre los planetas y su vibración numérica a la que denominó “la música de las esferas” y con este método también descubrió que las palabras tienen un sonido cuyas vibraciones tienen una frecuencia numérica que se puede comparar con las otras vibraciones de los elementos del universo.

Como en la mayoría de los estudios, existen diferentes corrientes de pensamiento que varían en la aplicación de la numerología o el sistema de estudio, pero la mayoría de las corrientes utiliza el sistema decimal para estudiar las relaciones numéricas de las energías.

De las varias escuelas de numerología que conocemos, algunas tienen un origen más ancestral y místico que otras como la Cabalá que se inspira en la antigua religión judía. Otra de las escuelas es la caldea que tiene origen en la antigua Babilonia. También de China nos llegan diferentes corrientes de numerología y la más antigua que continúa con los estudios de Pitágoras, por lo que se la conoce como escuela Pitagórica.

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