Los orígenes de la figura del mago

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La magia existe entre nosotros desde que el mundo es mundo. Es una fuerza que separa, cual una delgada línea, la realidad de la ficción. Hoy se asocia la magia con un espectáculo basado en sorprender y entretener, pero en realidad ha tenido siempre una importancia categórica y ritual en las antiguas poblaciones del mundo.

El primer mago del que se tienen registros se llamaba DEDI y está plasmado en un papiro llamado Westcar Papyrus encontrado en Egipto. Este hombre actuaba en el palacio de piedra de Menphis, residencia de los faraones. En el papiro se relata el acto que llevaba a cabo este misterioso hombre, cortando la cabeza de un ganso para luego recitar unas palabras mágicas que hacían caminar al animal como si nada hubiera sucedido.

Posteriormente aparecieron otros textos y grabados, donde magos aparecían como figuras de poder, capaces de implementar fuerzas sobrenaturales para sorprender y atemorizar a su público. Aprovechaban la pobreza e ignorancia de las personas para ganarse su respeto y escalar en la sociedad.

En un tiempo los magos eran tan venerados y respetados que formaban parte de los grupos más cercanos a los líderes políticos. Cada rey y señor feudal tenía su propio mago a cargo que se encargaba de entretener y sorprender a grandes y chicos.

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