Mezclar y cortar las cartas de Tarot

Hemos hablado de cómo generar un ambiente propicio para la lectura del Tarot, y mencionamos la importancia de barajar bien las cartas.

Claro que el Tarot es energía y cada tarotista imprime a sus cartas su energía y su forma de leer, por lo que no existe un método específico e inmutable para mezclar las cartas, ni siquiera existe sólo un método para desplegar las cartas sobre la mesa.

Cada tarotista podrá elegir el mejor método para barajar sus cartas según se sienta más cómodo y le sea eficaz, la experiencia hace al conocimiento en este tema, por lo que aquí le recomendamos algunas formas, pero si usted conoce otras, haga el comentario así enriquecemos nuestros conocimientos.

Antes de comenzar a barajar las cartas hay que sintonizarlas con la persona que consulta, muchos tarotistas dicen el nombre del consultante y luego la pregunta en voz alta, otros lo piensan.

Algunos prefieren mezclar las cartas sobre la mesa, para que estas puedan voltearse libremente, es decir, desparraman el mazo sobre la mesa y con una o ambas manos las mezclan y revuelven con cuidado de no voltear cartas adrede. Cuando sienten que es suficiente, juntan las cartas y comienzan la tirada.

Otros utilizan el método que se ve por lo general en los juegos de cartas, sujetan el mazo con una mano y con la otra toman algunas cartas y las intercalan al azar. La desventaja con esta forma de barajar es que las cartas no tienen oportunidad de cambiar de posición y siempre estarán derechas o invertidas.

Luego de haber barajado las cartas, los tarotistas acostumbran a “cortar” el mazo o dejar al consultante que lo haga. En cualquiera de los casos se puede elegir entre cortar 2 o 3 veces la baraja, es decir, hacer 2 o 3 montoncitos de cartas distintos para que la persona que consulta elija de cual montón de cartas quiere hacer la lectura.

Una vez elegido, el resto de las cartas se junta y se deja a un costado. El montón elegido no debe ser vuelto a mezclar ni se debe cambiar la posición al tomarlo de la mesa, es decir, si cuando se tomó el derecho estaba de frente al consultante no se debe invertir.

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