Misteriosas prácticas ancestrales

 

Esta práctica se llama Hijama o Ventosas, es una de las técnicas médicas más antiguas conocidas cuyos efectos beneficiosos han sido comprobados empíricamente.

Esta terapia es milenaria. Y desde la Mesopotamia, los egipcios los hindúes y los chinos la han practicado ancestralmente, desde hace más de 3.000 años como medicina tradicional.

Esta técnica consiste en succionar el aire y producir vacío,  en determinados puntos del cuerpo, con vasos, tazas u otros recipientes parecidos. El fin de este procedimiento es el de succionar y desbloquear los nódulos energéticos obstruidos, permitiendo así descongestionar y aliviar la dolencia en ese lugar.

La palabra hijama es utilizada por los Árabes, la cual se deriva de la palabra “hajam” que significa chupar, como podemos ver es la misma ventosa, que conocemos.

La Ventosa o la hijama, puede ser de dos clases: Se puede practicar en seco, que son las que se colocan directamente en los músculos, con el propósito de relajarlos. Este procedimiento se aplica de 5 a 10 minutos. Es excelente cuando tenemos dolores en la espalda, hombros, que están “encajados”. Es importante su aplicación solo en la parte muscular, no en el vacio de la espalda ni en la columna. Se termina cuando vemos una coloración roja- azulada.

La otra técnica de la ventosa o hijama es a través del mismo procedimiento pero extrayendo la sangre que se acumula. Este método me parece muy riesgoso y deberá ser ejecutado por personas que lo conozcan y que hayan recibido de sus ancestros el conocimiento para llevarlo a cabo.

 

En el caso de la ventosa con el vaso en la parte muscular yo la conozco y recibí de mi abuela este conocimiento, el cual practicaba cuando teníamos dolores en la espalda que le llamábamos “viento en la espalda”. Esta técnica, consistía en un botón grande y en sus huecos insertaba,  dos cerillas de fósforos y uno no se podía mover, ella prendía las cerillas y colocaba el vaso e inmediatamente, la piel era succionada y  se creaba el vacio cuando la piel se tornaba rojiza azulosa se corría la ventosa hacia afuera y el dolor se terminaba. Este procedimiento milenario, aun hoy en día lo realizo con mis seres queridos y amigos que me lo solicitan.

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