‘Paranormal Witness’: las cartas del ático (II)

Paranormal witness

Bronte tenía once años. Era hija de Mark, de un matrimonio anterior. Su relación con Rebecca era buena. A Bronte le impresionó la casa cuando la vio por primera vez. Supongo que cualquiera se impresionaría con semejante monstruo delante. Entiéndase “monstruo” por la enormidad de la casa y su aspecto, estilo victoriano, de esas casas que dan respeto sólo de mirarlas.

Bronte y Rebecca estaban poniendo un poco de orden en el salón. Rebecca estaba pasando la aspiradora por las alfombras. Todo estaba en calma, cada una con su tarea. La aspiradora dejó de funcionar. Bronte giró la cabeza y Rebecca se agachó para ver por qué se había parado la aspiradora.

En el salón había un gramófono. Rebecca estaba agachada, mirando los controles de la aspiradora, revisando el cable, que estuviese bien enchufado, y vio que el disco del gramófono estaba girando, pero no de la manera habitual, el disco giraba muy, muy rápido. Ni ella ni Bronte estaban lo suficientemente cerca como para haberlo hecho funcionar. Rebecca se acercó despacio al gramófono mientras este seguía girando a toda velocidad. Bronte iba pegada a Rebecca. Su cara no podía esconder la mezcla de asombro y miedo por lo que estaba ocurriendo. Rebecca acercó la mano al disco con la intención de hacerlo parar, pero el disco se acababa parando en seco antes incluso de haberlo tocado Rebecca. Las dos se quedaron mirando mutuamente sin entender lo que acababa de ocurrir.

Más información – ‘Paranormal Witness’: las cartas del ático (I)
Fuente – Paranormal Witness
Foto – Xplora

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