Plantas de poder: La Ayahuasca

Las plantas de poder son elementales poderosos ya que nos llevan a la expansión de nuestra consciencia,  a través de la toma de un brebaje que se hace con la maceración y cocimiento de ellas.

Sin embargo,  aun cuando las plantas de poder pueden inducirnos a “viajes” en los cuales nuestra percepción es aumentada y podemos ser en parte conscientes de  nuestras capacidades espirituales, esta práctica  no es suficiente al momento de hacerla permanente  en  nosotros,  porque el “pago del viaje” que hacemos no es suficiente . Esto quiere decir que lo vivido espiritualmente a través de una planta  de poder,  no es un hábito que será permanente en nosotros y es necesario pasar por el proceso de trabajar interiormente sobre sí mismos para poder tener una comprobación que harán que nuestra consciencia se expanda a niveles superiores.

Lo comentado anteriormente no nos impide expresar a cerca de la planta de poder llamada ayahuasca, la cual  es originaria de la selva amazónica, considerada por los indígenas como planta sagrada, espíritu de la naturaleza. El conocimiento que se tiene de esta planta sobrevive por su aplicación en relación a la salud y por rituales  religioso de los pueblos indígenas de Suramérica.

Para llevar a cabo las ceremonias y rituales con ayahuasca es necesario una preparación inicial la cual deberá estar acompañada no solo con una preparación física,  la cual deberá ser en relación con la comida y bebida, no se comerá carne roja ni carne de cerdo, así mismo no se tomaran bebidas alcohólicas  y además una preparación de tipo espiritual con plantas especiales para este momento.

Se debe saber que la bebida de esta planta puede producir en nuestro organismos reacciones como mareos, vómitos y diarrea, no necesariamente en todas las personas y también estados alterados de consciencia, acompañados además por sensaciones de miedo y paranoia. Como expresé anteriormente no en todas las  personas, pueden ocurrir estos  acontecimientos.

Sin embargo queda a criterio del lector recurrir a estas prácticas,  para acceder a niveles especiales de consciencia  o por el contrario considerar para sí,  un trabajo interior serio y permanente.

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