Plantas que ayudan, Espliego y Genciana

En Aragón existia la creencia que las tormentas podian conjurarse quemando ramitas de espliego cortado en la noche de San Juan. Con estos rituales se purificaban las casas paralibrarlas de los malos espiritus, ademas de aromatizar el ambiente y desinfectar los hogares de posibles enfermedades infecciosas.

Las plantas se utilizaban como desinfectante natural y accesible de los hogares. Las flores del Espliego se usaban en el agua de baño de la Roma antigua. La sabiduría popular conocía las propiedades del mundo vegetal que les rodeaba y en este caso, sabían que el espliego limpia física y energéticamente.

Constantino Cabal, en su libro “Del Folclore de Asturias”, dice que el espliego es la esencia que desprenden por el aire las xanas, o espiritus femeninos de la naturaleza, durante sus bailes en la Noche de San Juan.

Las xanas son pequeñas, blancas y de largos cabellos. Viven en cuevas, fuentes, ríos y bosques Asturianos; rodeadas de grandes cantidades de oro.

Genciana
El nombre de “Genciana” deriva del rey Gentio, rey de los esclavones, a quien se debe el uso en medicina de esta planta por primera vez. Este rey se dedicó a buscar y descubrir remedios y propiedades de las plantas.

La Genciana sirvió de elemento propiciatorio en antiguos rituales rosacruces, al igual que la Arnica y la Artemisa, también usadas en las ceremonias de esta Orden. En la tradición cristiana está dedicada a San Pedro.

Esta planta tuvo en la antigüedad varias aplicaciones mágicas. Fue uno de los componentes del ungüento de brujas para volar. Dicen que este ungüento elaborado con Genciana podía hacer correr a un caballo tres días seguidos sin darle nada de comer.

En algunos sitios de España, se utilizaba para abrir el apetito en los funerales. Dicho así no parece tener mucho sentido, pero las costumbres de aquellos tiempos tenían un significado que en la actualidad con nuestra moderna visión, no podemos entender. En los velatorios se celebraban comidas rituales, como acompañamiento al difunto en el camino hacia la otra vida. Y los asistentes debían honrar al difunto compartiendo y celebrando su partida al otro lado, junto a los Dioses y antepasados.

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