Plantas que ayudan, Madroño y Narciso

Existen dos plantas mágicas que se relacionan con la infancia y que tienen mucha simbología para las culturas que las han hecho conocer.

Una de esas es el Madroño, que aparece en el escudo oficial de la ciudad de Madrid, ya que en sus tierras crece con facilidad y la otra es el Narciso que crece en casi todas las orillas de los estanques.

El madroño es una planta especial para muchos sitios en el mundo, pero en especial para Madrid, ya que la ostenta en su escudo, junto al oso. Y para Nicaragua es el árbol nacional. En el lenguaje de las flores, regalar varillas de madroño es símbolo de simpatía.

Sus hojas y frutos se consideraban sanadores y sus frutos, en muchos casos se usaron como estupefacientes por su gran contenido de alcohol.

El madroño es restaurador del alma, abrazarse descalzo a su tronco nos recargará de energía pasivita. También es la planta protectora de los niños. Cualquier amuleto de madroño los protegerá contra las malas influencias.

El Narciso, a diferencia del madroño es una flor y está relacionada con la juventud, el amor y las relaciones sociales. La trágica historia de Narciso, hijo de los dioses, nos cuenta que su extraordinaria belleza le valió la muerte. Que al ser tan bello y verse reflejado en una laguna quedó prendado de si mismo y al querer abrazarse se ahogó.

En el borde del estanque donde solía admirar su reflejo y donde encontró la muerte nació una flor. Las cualidades que se le atribuyen al narciso son las de adormecer a las personas para conducirlas a su último sueño pero también significan el renacer.

En algunas culturas, cuando los muchachos debían asistir a bailes sociales, done buscaban pareja se adornaban el traje con flores de narciso para atraer a las mujeres puras.

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