Realizar nuestras propias runas y consagrarlas (II)

En el caso de no fabricar nuestras propias Runas y utilizar compradas o regaladas debemos exorcizarlas ya que las mismas han sido tocadas por otras personas y sus energías residuales pueden interferir en nuestros propósitos. Siempre con los mismos elementos de la consagración: velas, sal, tierra, agua, incienso, pasamos las Runas por encima de todos los elementos diciendo:

“Yo os exorcizo Runas, gracias a las fuerzas elementales de la Tierra, por el Agua, el Fuego, el Aire y la Tierra, que así sea, que la pureza esté en vosotras”

Otra forma es pasar las Runas por encima de un recipiente conteniendo agua al que le echamos sal y sobre el que expiramos nuestro aliento y decimos:

“Tierra y Agua, Agua y Tierra,

Que nada se me oponga,

Que se haga mi voluntad,

allí donde yo te ponga”

Encender un carbón en un recipiente apropiado, echar un poco de incienso, pasar la mano dominante con la palma abierta hacia abajo por el humo diciendo:

 “Criatura del Fuego,

escucha lo que digo,

por este incienso derramado,

destruye lo que me es negado,

que se cumpla lo que yo señalo”

Como ya os dije anteriormente lo más conveniente es tener varios juegos de Runas y destinar cada uno de ellos a un fin predeterminado que debemos definir en el ritual de consagración diciendo claramente en nuestra oración para qué propósito consagramos nuestras Runas:

“Yo os consagro, OH Runas, por el Fuego, el Aire, el Agua y la Tierra, en nombre de todos los Dioses del Universo os consagro para…… (La magia, la meditación, la tirada). ¡Que así sea!”

Existen rituales de consagración de Runas desde tiempos inmemoriales y muy bien documentados todos -siempre que nuestro espíritu y nuestra energía participen- son recomendables, la elección que hagamos depende sólo de nuestra afinidad personal.

No nos sirve un ritual de consagración sofisticado si no creemos en él y tampoco uno sencillo si pensamos que en la sencillez no hay efecto.

Hay personas dedicadas a las Runas que sólo pueden exorcizarlas y consagrarlas si se encuentran sobre un pentagrama diseñado en el piso, lo suficientemente grande como para contenerlas a ellas y a todos los elementos.

Otras creen que si no se pican el dedo anular izquierdo (dedo del corazón) y derraman gotas de sangre sobre el incienso encendido no lograrán la lectura adecuada, o el poder de la magia o el transe de la meditación o que simplemente, no protegerán sus Runas del uso indebido que otra persona pueda hacer o que si el consultante las toca las mismas no estarán protegidas de energías negativas.

Otras personas sostienen que los rituales de consagración de Runas realmente efectivos deben realizarse durante la semana de Luna menguante.

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