Saturnalia y la historia de Zeus

Dioses griegos

A medida que el final del año se acercaba la gente acostumbraba colgar guirnaldas en sus puertas decorando sus casas, así como comprar regalos para sus familiares y amigos, actividades que no están necesariamente mencionadas en la Biblia como parte del nacimiento de Cristo.

Todos asociamos estas actividades con la Navidad, pero se remontan a mucho antes, ya que pertenecían a un festejo romano que recibía el nombre de Saturnalia, haciendo referencia a Saturno como el padre de Júpiter y rey de los dioses en el Olimpo. Saturno y Júpiter son los nombres romanos de dioses, mientras que estos nombres para los griegos se traducían en “Cronos y Zeus”, respectivamente.

Cronos era uno de los titanes del conjunto de dioses griegos, quien fue advertido de que sus hijos lo querían derrocar, ya que él era un padre particularmente abusivo por que se comía a sus hijos, debido al temor de que lo destituyeran, pero Rea su esposa dio a luz a nuevo hijo que le ocultó para que un tuviera el final trágico de sus hermanos.

Después de perder a cinco niños de esta manera tres hijas (Hestia, Deméter y Hera) y dos hijos (Hades y Poseidón), Rea después de dar a luz a Zeus, lo cambión por una piedra que le ofreció envuelta en mantas a Cronos que se la tragó sin darse cuenta. Mientras tanto, Rea envió a su hijo a la isla de Creta donde se crió en secreto.

Pasó el tiempo y cuando Zeus maduró fue a la corte de su padre, haciéndose pasar por un sirviente aprovechó la oportunidad y colocó un potente emético en la copa de su padre, para que su padre vomitara a sus hermanos que permanecieron vivos en el vientre de Cronos por ser inmortales y todos juntos cumplieron la profecía que tanto inquietaba al rey, que finalmente fue derrocado por sus hijos.

De esta victoria los tres hermanos dividieron el reino en tres partes: Hades tomó el Inframundo, Poseidón los mares y Zeus se convirtió en Señor de los Cielos y la Tierra, sentándose en el trono del Monte Olimpo.

Foto:  dynamosquito– flickr

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