El aquelarre: “ten cuidado con esa casa”

Coven

Corría el año 1990. Matt se encontraba dejando la ciudad junto a su familia. Su padrastro, Ken, no había sido un hombre de suerte en los negocios, y su decisión en busca de recortar gastos había conseguido dar la vuelta a toda la familia: Ken empezó a estudiar en un seminario para ser predicador y sus estudios le llevaron, a él y a su familia, a South Carolina. Allí había conseguido encontrar una granja en alquiler a un precio de risa. Era una casa muy antigua y se podría decir que casi estaba en medio de la nada, pero tenía un encanto especial.

Al llegar a la casa se encontraron con la señora encargada del alquiler de la granja. Matt se sorprendió al ver que la familia anterior todavía se encontraba sacando sus últimas pertenencias de la casa. Pero la agente y su voz molesta consiguieron arrastrar de la familia para enseñarles su nuevo hogar: “¡Bienvenidos al paraíso!” La agente recorrió junto a Linda, la madre de Matt, cada rincón de la casa para informarle sobre “las reglas” a cumplir. En una de las habitaciones de la planta superior había una alfombra que ocupaba casi toda la habitación. Esta alfombra no debía ser retirada por ningún motivo. La explicación que dio la agente a Linda era “la antigüedad y fragilidad de la alfombra”. Linda no puso ninguna objeción. Ya en el exterior, y junto a la casa, había un cobertizo cuya puerta estaba atrancada con una gran piedra. Linda hizo el gesto de ir a retirar la piedra y la agente le gritó: “¡No!” Linda giró la vista hacia la agente y esta siguió hablando: “No querrá por ningún motivo mover esa piedra de su lugar”… y no dio más explicaciones. Pero Linda era una mujer acostumbrada a no hacer preguntas. Incluso llegó a pensar que esa piedra sujetaba el cobertizo, ya que este no estaba en demasiado buen estado.

Pero no era el momento de hacer preguntas y sí disfrutar de un nuevo hogar. Matt quiso ayudar a las antiguas inquilinas, dos señoras mayores, a terminar de sacar sus cosas y cargarlas en su camioneta. Una de las habitaciones de la planta inferior estaba cerrada con un candado. Matt preguntó a una de las señoras: “¿Por qué está la puerta cerrada con un candado?” La señora respondió: “Nuestro tío se suicidó en ella y la mantenemos cerrada por respeto. Por favor, hagan ustedes lo mismo”. Una vez había terminado, una de las señoras dio las gracias a Matt por su ayuda, y se despidió de él diciéndole: “Tened mucho cuidado con esa casa. Está llena de muerte.”

Te puede interesar

Escribe un comentario