El balance de nuestra Consciencia. Las Gunas Continuación

 

Como  vimos anteriormente el mundo físico está influenciado por tres tipos de movimiento según la filosofía hindú, lo cuales en su variedad infinita de combinaciones produce todo un flujo de fenómenos.

La verdadera paz mental nunca viene del exterior. Aparece cuando la mente se ha colocado en un estado de meditación,  de silencio, cuando la mente está recogida en su interior.

Cuando iniciamos una búsqueda interior con nosotros mismos, al principio,  la práctica de una disciplina mental o espiritual resulta extremadamente difícil y son necesarios grandes esfuerzos para vigilar lo que sucede en nuestra mente. Estos esfuerzos nos llevan a descansar y calmar los pensamientos. Una persona del común le resultara tremendamente difícil sintonizarse con su interior, pero si su deseo es cambiar su situación y mejorar sus estados mentales lo puede lograr a través del balance de la consciencia

Por ejemplo una persona  con una mente Tamásica , cuya tendencia es la pereza,  la quietud, patrones estáticos de conducta, el primer paso que debe dar es ponerse en marcha, cambiar a una actitud a una mente Rajástica que es la del movimiento.

Todas las prácticas espirituales tiene como objetivo el desarrollo de una mente Sattava, que es el origen de la paciencia, el perdón, la generosidad, la voluntad, la misericordia, la compasión etc.

Cualquier persona puede aumentar su estado mental a Sattva si se dispone a hacerlo, desarrollando cualidades elevadas, como las ya mencionadas anteriormente.

Sin embargo, de acuerdo a los textos sagrados, incluso Sattva es una cualidad a superar ya que también nos puede encadenar al igual que rajas y tamas.

El que ha superado las tres cualidades de la mente, sattva, raja y tamas, posee los signos descritos en el Bhagavad Guita

“Quien no rechaza la armonía, ni la emoción, ni incluso la ignorancia, pero tampoco la apetece; quien ecuánime en el placer y en el dolor es dueño de sí mismo, para quien es igual la piedra, el hierro y el oro; quien permanece imperturbable en la prosperidad y en la desgracia, en la alabanza y la calumnia; que no hace distinciones entre el amigo y el enemigo, y renuncia a toda ambición, es un hombre que ha trascendido las tres cualidades. Y el que devotamente se consagra a Mí por entero y Me sirve con exclusivo corazón y mente una vez trascendidas las cualidades, digno es de morar en el Eterno”

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