El Güije

El Güije o también conocido como Jigüe o Chichiricú, criatura que se desprende de la mitología caribeña, exactamente de la cubana, esta criatura tendría la equivalencia a un duende. El Güije es un ser de apariencia de un pequeño niño negro, de facciones grotescas, ojos grandes y saltones,  siempre está semidesnudo, cubierto con tan solo bejuco y hojas, tiene fama de travieso y escurridizo. Esta criatura habita en la rivera de los ríos y en sus recovecos inalcanzables.  Este ser suele asustar a los viajeros que transitan por las noches cerca al río.

La leyenda nace por la cultura de los aborígenes cubanos, los cuales hablaban de este mítico ser que habitaba las selvas. Esta leyenda se mezcló con las leyendas de los primeros esclavos africanos a Cuba venidos de Guinea, quienes traían el personaje llamado Chichiricú, que tenían mucha similitud al Güije. Con la diferencia que estos eran dos, un hombre y una mujer, que también se dedicaba a molestar a los viajeros que recorrían esos lares.

Los Güijes son protagonistas de varias leyendas, entre ellas resalta una de que este ser era un protector de los animales y plantas del bosque, que atacaba a todos los que intentaban hacerles daño. Siempre se lo describía como un negrito de boca grande y siempre bien feo y grotesco. También se dice que los güijes son muy enamorados, es por eso que fastidian a las muchachas y se enamoran fácilmente de ellas.

En torno a este personaje se han creado algunas supersticiones, en la cual selo invoca a las 12 de la medianoche para que aparezcan y nos concedan algún deseo. Para esto se necesita a 12 juanes, es decir 12 personas de nombre Juan, así y solo así aparecerá el misterioso Güije.

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