El misterio de las piedras de Rumania

En Rumania existen un gran número de piedras que fielmente crecen por si solas. Estas piedras son reales y son conocidas como trovants.

Los habitantes de la región del sur de Rumania central,  las llaman “las piedras que crecen”, porque eso es lo que exactamente hacen, crecen a simple vista, estas piedras tienen formas extrañas y permanecen con su configuración inicial hasta que llueve. Una vez que reciben la lluvia se inicia su proceso de multiplicación, dándoles movimiento como si estuvieran vivas y las personas que lo ven por primera vez se asombran ante este acontecimiento.

Este fenómeno se da a raíz de que estas piedras o trovants están formadas por arena cementada. Esta arena provine de una cuenca de sedimentación que se ha formado a través de millones de año en estos lugares y ha sido trasportado estos residuos  por el  río. Al lado de estos residuos se ha acumulado carbonato en exceso, este incidente unido a que las capas superiores de esta arena presionan a las capas inferiores, hacen que el agua salga por los huecos de las partículas de arena, creando  así  el fenómeno descrito. Estos trovants  sin embargo tienen un núcleo de piedra dura pero su cáscara está compuesta de arena.

Los Rumanos han creado un museo con estas piedras el cual se encuentra en la región de Valcea al sur de Rumania. Este recinto fue abierto en el año 2006 y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Las piedras se encuentran dentro y fuera del museo. En esta colección se pueden apreciar trovants de todos los tamaños, desde pequeñas muestras hasta de grandes dimensiones.

Este museo es una de las atracciones más importantes  de este país, ya que atrae este fenómeno a grandes masas de turistas  de todo el mundo

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