El misterio de los sumerios y los anunakis

La civilización sumeria está considerada como la primera y más antigua del mundo. Ellos inventaron los jeroglíficos pictóricos, que más tarde se convirtieron en las escrituras más primitivas  de la civilización y que aparecen en forma escrita. Estas criptografías  fueron plasmadas en tablillas de arcilla y se encuentran en la actualidad en varios museos del mundo.

Las tablillas han sido descifradas por varios científicos entre ellos el arqueólogo, historiador e investigador Zecharia Sitchin, especialista en lenguas e idiomas antiguos de oriente.

Este arqueólogo expuso que en estas tablillas estaban escritas la creación del hombre, según el cual los extraterrestres, seria los autores  del inicio y la evolución de la especie humana, a través del conocimiento que ellos tenían de la ingeniería genética. En sus traducciones declaro que existía en el sistema solar un planeta llamado Nibiru, el cual se acercaba cada 3600años a la tierra provocando cambios positivos o desastres.

Según la teoría de Zecharia Sitchin, la mayoría de las tablillas sumerias se refieren a dar a conocer la raza extraterrestre, que habían creado a los humanos para trabajar como esclavos en las minas que contenían oro, minerales y piedras preciosas, en regiones de África, América del Sur y Mesoamérica.

Las criptografías según el arqueólogo Sitchin, dan a conocer la llegada a nuestro planeta de una raza superior que mezclo su esencia hombre, mujer con la de los simios,  adhiriendo sobre las criaturas que existían en nuestro planeta la parte genética de ellos y esto la hacían a través del conocimiento que tenían sobre esto, adelantándose así a los acontecimientos evolutivos y dándole vida al Homo Sapiens .

Los seres que surgieron de esta mezcla fueron llamados los de “cabeza negra”, según las tablillas descifradas por el arqueólogo estos eran considerados esclavos, y en la jerarquía sumeria este término era usado para identificarse a sí mismos.

Este es un misterio interesante de investigar ya que el arqueólogo  Zecharia Sitchin, lo afirmo hasta el fin de sus días acaecida el  9 de octubre del  2010, a pesar de todas las criticas que recibió por parte del mundo científico

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