A Haunting: Poseída (exorcismo)

A haunting

Hanna y Karen se llevaron a Mary a Connecticut, allí vivía Jeff. Jeff ya se había puesto en contacto con un sacerdote exorcista amigo de él. Tantos años de amistad entre Mary y Jeff no se vieron reflejados en su encuentro. Jeff hizo el gesto de ir a abrazarla, pero Mary comenzó a gruñirle, mirándole con ojos de puro odio. No había tiempo que perder, el exorcismo debía comenzar ya.

El exorcista recomendó a Jeff que sentase a Mary en una silla y que le sujetase de los brazos, luego Hanna y Karen cada una de una pierna. En el mismo momento que el sacerdote comenzó con el ritual, Mary empezó a sacudirse de manera violenta y a gritar. Fueron tres largas horas de gritos, maldiciones, sacudidas, amenazas… todos estaban agotados. Por un momento, tras colocar el crucifijo del cura en la frente de Mary todo pareció quedar en calma. Quizás todo había terminado ya.

Pero no fue así. Mary levantó la vista y comenzó a sonreír de una manera terrorífica. Levantó la vista y con ella la silla en la que estaba sentada. Mary quedó levitando a un metro del suelo durante varios segundos. El cura mandó a todos a bajarla y sujetarla para poder seguir con el exorcismo. El cura comenzó a gritar al demonio, preguntándole su nombre para poder expulsarlo: “¡¡Belial!!” Ahora sólo quedaba expulsarle del cuerpo de Mary de una vez por todas. De nuevo, tras el rezo, colocó el crucifijo en la frente de Mary. Ahora sí, ahora se podía sentir, todo había terminado. Ahora Jeff sí pudo abrazar a Mary. Tal y como prometió a su hijo, Mary dejó las investigaciones paranormales.

Más información – A Haunting: Poseída (turno de Jeff)

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