La historia de las supersticiones más conocidas (III)

Herradura

Ha bajado la temperatura tan de golpe que casi parece que el otoño haya optado por adelantarse. Así, con un poco más frío y el cielo nublado, hoy vamos a seguir conociendo de dónde vienen algunas de esas supersticiones que hoy en día siguen produciendo más de un quebradero de cabeza. Empezaremos con la herradura colgada en la puerta. ¿Alguno tenéis familia en el campo y os habéis fijado que en la puerta de entrada de la casa hay una herradura colgada en el marco? La respuesta que te dan siempre es que eso se hace “para atraer a la buena suerte”. Esta costumbre proviene de Italia; era un sus pueblos donde se tenía por costumbre colgar la herradura en la puerta de la casa. La herradura simboliza la fuerza y la gran utilidad del caballo. Para otros, colgada la herradura en horizontal, representaba una “C”, letra inicial del nombre de Cristo.

Si alguna vez has roto un espejo en presencia de alguien habrás escuchado un grito ensordecedor de esa persona que te acompañaba que decía: “¡¡Siete años de mala suerte!!” ¿Sabías que las supersticiones relativas al espejo se encuentran entre las más citadas dentro del Cristianismo? Muchos dicen que es por su uso adivinatorio. La superstición nace en el hecho de que nuestro reflejo es otra visión tuya, de la original, y si le causamos daños a ese reflejo, nos hacemos daños a nosotros mismos, a nuestra alma. La referencia a los 7 años de mala suerte aparece a través de la creencia de que el cuerpo experimenta cambios en la constitución fisiológica cada siete años.

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