La historia de las supersticiones más conocidas (IV)

 

Derramar sal

Vamos a por el cuarto día. Hoy continuaremos conociendo de dónde vienen todas esas supersticiones que nos acompañan en nuestra vida diaria y de las que no sabemos poco más que su acción. ¿Cuántas veces te han dicho aquello de: “parece que hoy no te levantaste con el pie derecho? Muchas personas asemejan la acción de levantarse con el pie derecho con temas asociados al buen humor, y la verdad es que poco o nada tiene que ver con su significado real. Según la tradición, para que un día termine de manera positiva, necesitas levantarte apoyando primero el pie derecho. De hecho, en el siglo XIX, ningún pescador con dos dedos de frente subía al barco por babor, el lado izquierdo del barco. Por muy difícil que fuese, los pescadores tenían que subir siempre por estribor, el lado derecho, si lo que querían era no gafar la jornada de pesca.

Si derramas sal, la gente que esté contigo gritará al instante: “¡mala suerte!” Acto siguiente cogerán una pizca y la tirarán por encima del hombro izquierdo. Esa acción la conocemos casi todos, ¿verdad? Lo cierto es que la intención de esta acción es mucho más oscura, ya que según cuentan las historias, ese es el lugar en el que el diablo “espera a que nuestra naturaleza pecadora renuncie al alma para siempre”. La acción de arrojar sal por encima del hombro izquierdo no tiene fin que el de cegar al diablo durante un momento y que así nuestro espíritu tenga tiempo de quedar una vez más afianzado por la buena suerte.

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