La leyenda de Cipriano y Justina

La leyenda de Cipriano y Justina, como muchas leyendas tiene muchas versiones que se derivan discusiones e impresiones que la hacen aún más fascinante. Debemos empezar diciendo que Cipriano y Justina son dos santos adorados tanto por la Iglesia católica como la Iglesia ortodoxa, son dos mártires que en el año 304 donde fueron víctimas en  Nicomedia (hoy İzmit –  Turquía).

Según cuenta la leyenda Cipriano era un mago pagano de Antioquía, el cual trataba con demonios y fuerzas oscuras, con ayuda de estas fuerzas malignas quiso llevar a la perdición a Justina, una virgen cristiana quien contrarrestó estas fuerzas con el signo de la cruz, Cipriano viéndose perdido y desesperado imitó el acto de Justina y haciendo la señal de la cruz se vio libre de los poderes de Satán que ejercían sobre él.

Después de verse liberado de estas fuerzas malignas, Cipriano es recibido por la Iglesia, para luego convertirse en diácono, sacerdote, para terminar siendo obispo. Por su parte Justina se convirtió en la cabeza de un convento.

Pero en la famosa persecución de Diocleciano, Cipriano y Justina fueron capturados y llevados a la ciudad de Damasco (Arabia – Siria), para luego ser torturados, pero su fe fue tan grande que esto sirvió de poco o nada, después fueron llevado a Nicomedia, para ser decapitados uno por uno en las orillas del río Galo, sus cuerpo ya decapitados quedaron regados y sin enterrar por 6 días, luego fueron recogidos y llevados a Roma, para ser enterrados finalmente en la basílica de Constantino.

Es así como Cipriano y Justina, se convierten en dos mártires injustamente eliminados, hoy la iglesia católica celebra su fiesta todos los 26 de septiembre. Estos dos personajes al pasar el tiempo tomaron matices de leyenda y quedaron como un ejemplo de muchas personas perseguidas y victimadas por tener tratos con Satán.

Te puede interesar

Escribe un comentario