La leyenda de la Mandrágora

La mandrágora es una peculiar planta de la familia de las solanáceas, y alcanzó su fama en la Europa medieval por sus dones curativos  y por ser el protagonista principal de distintos rituales mágicos. Esta planta tiene una raíz que se asemeja a una forma humana, hecho que acrecentó su fama de planta mágica.

Cuenta la leyenda que la mandrágora que algunos magos utilizaban a la mandrágora por su forma humana, la cual tallaban meticulosamente para darle más realismo, una vez que tenía la forma idéntica a una persona, adoraban esta raíz como si fuera un dios. Se sabe que era utilizada como parte fundamental de rituales, y algunas brujas realizaban ungüentos mágicos con esta peculiar raíz. Todo esto en la Edad Media.

La mandrágora tenía forma humana, y se decía que al ser arrancada de la tierra esta gritaba como una pequeña persona, pero sus gritos eran penetrantes tanto que podría lastimar a quien la arrancara, es por eso que se solía amarrar una cuerda a un perro, para que fue él quien arrancara la raíz. Se dice que la mandrágora crecía bajo los patíbulos, producto del semen de los ahorcados que caía en aquel lugar en lo que se llama erección y eyaculación postmorten.

Se dice que esta raíz se usa contra la infertilidad, se nombra en la Biblia cuando Raquel la utilizó para vencer su esterilidad. También Nicolás Maquiavelo la nombra en su libro El príncipe, como un ungüento sacado de la raíz podía sanar la esterilidad. Lo que se sabe a ciencia cierta es que su ingesta es muy venenosa y nociva, tanto que puede llevar a la muerte a quien como de estas raíces. Hoy es muy difícil encontrarla y ya se dejó de usar con fines mágicos.

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